lunes, 28 de mayo de 2012

Le vence el miedo...

Al igual que en todas las fobias, cuando la persona llega a perder el control de si misma, es por que la suma de factores que desencadenan los temores, generan todo tipo de reacciones tanto biológicas como emocionales, facilitando la aparición de grandes cambios en el comportamiento (reacciones molestas para ellas mismas como para los demás) y sentimientos generalmente muy negativos; estas reaciones contribuyen a que la situación que origina el miedo, como por ejemplo un viaje en avión en nuestro caso, gane la batalla y las personas sufran realmente momentos de gran dolor emocional y de desgaste físico.

El descomponer los factores biológicos y emocionales que se manifiestan en una persona con miedo, independiente de la intensidad con que se viva (del temor leve hasta al pánico), puede ayudar para el inicio de un tratamiento enfocado a la cura del mismo.

Es claro que el componente emocional, es el desencadenante de las reacciones biológicas, como el aumento del ritmo cardiaco, la presión arterial, la frecuencia o ritmo de respiración, entre otras sintomatológías asociadas.

El gran miedo a volar, no es un miedo a sentir vacios -movimientos bruscos del avión ascendiendo o descendiendo- o a que el piloto tenga mal tiempo en la ruta, o a que se produzca una emergencia por una llanta que se pincha o explota y el avión tenga que regresar al aeropuerto de origen. El miedo que realmente siente la persona es a... morir. Ese es el miedo real... a morir!

Es interesante observar como en los relatos de las personas que afirman tener miedo a volar, coinciden en sus reacciones fisiologicas y pocas en expresar el fondo real de sus miedos. No es algo conciente del pasajero.

Para contrarestar esas viviencias tan negativas, el conocer más sobre el mundo de la aviación ha permitido reducir los factores psicológicos desencadenantes del miedo a volar. El conocimiento de la física del vuelo, del diseño de los aviones y su seguridad tanto en la contrucción de las aeronaves como en la formación profesional de los pilotos, se convierte en la mejor "pastilla" que cura los nervios y los miedos.

Ese "conocimiento" serio y más cercano a la realidad de volar, ha logrado reducir en porcentajes muy importantes y significativos el miedo a viajar en avión, tanto que hasta algunas personas terminan haciendo sus cursos de pilotos y con el tiempo comienzan a disfrutar de los vuelos.

Si quiere hablar sobre este tema, sientase en la libertad de hacerlo; lo suyo lo vivencian al año más de un millón de personas en el mundo entero. Con lo anterior quiero afirmar que usted no es el único ser en la Tierra que padece esa gran angustia. Lo importante si es que el tema tiene manejo para superarlo y solo usted puede dar ese paso.


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