lunes, 5 de marzo de 2018

El miedo a volar es la suma de muchos miedos...

Revisando algunos  trabajos e investigaciones adelantadas en otros países, encontramos un importante grado de paralelismo, entre los "miedos a volar" en diferentes regiones del mundo, y no asociadas propiamente, al nivel socio económico de los pasajeros.

El miedo a volar, es en realidad una sumatoria de miedos; el miedo a lo desconocido, el miedo a no tener control de la situación, el miedo a la muerte, el miedo a quedar herido, el miedo a quedar perdido, el miedo a no ver a sus seres queridos, el miedo a quedar aprisionado, a no poder moverse o no poder respirar y no saber que pasará con el avión, etc. Como dato particular, no se encuentra de forma significativa, la presencia del miedo a las alturas o el miedo a los espacios vacios o espacios cerrados, en estos pasajeros.

El miedo se da en hombres y mujeres, en jovenes y no tan jóvenes, lo mismo que en niños, pero mucho menos que en adolescentes. El porcentaje de personas afectadas, no supera de forma dramática el 10 al 14%, del total de población de pasajeros en el mundo.



Sin duda un primer paso para trabajar el Miedo a Volar, es identificar cuál o cuáles son los factores de percepción (lo que siente, escucha y ve), que iniciden de forma significativa en la persona que nos consulta, para tratar de entender ese mapa de características que se asocian y se van sumando como factores generadores de miedo.

Recordemos que la viviencia del miedo, se manifiesta fisiologicamente de muchas maneras: con sudoración, aumento de la respiración, tensión muscular, taquicardia, entre otra variedad de comportamientos hasta llegar al grito o el llanto, en los casos más crónicos. Esas manifestaciones que pueden ser más 20, son el resultado de la tensión nerviosa, de un situación emocional que tiene la persona, desde antes del vuelo, durante el mismo y que desaparecen gradualmente, cuando el avión toca tierra en el aeropuerto de destino y/o cuando la persona ya ha abandonado el avión.

Dos grandes matricies de factores son la base del miedo: por un lado los asociados a la percepción y por el otro, los asociados al desconocimiento -para no decir el conocimiento- y que pueden jugar a favor o encontra del pasajero "victima" del miedo a volar.

Es sobre esos dos grandes aspectos que se debe trabajar. Conocer por qué vuela el avión y qué hace un Piloto en su cabina, para llevar el avión a buen termino, seguido claro esta, de identificar aquellos elementos o señales de pánico que se encienden en el pasajero.

Sabemos que la turbulencia (o vacios) es el activador más frecuente, pero no se quedan atras los ruidos cuando el tren sube o baja, cuando se ajusta el compensandor horizontal o los flaps; estos son otros estímulos auditivos que alertan a nuestros pasajeros, de ahí la importancia de reconocer los sonidos en la cabina del avión. Observe que si el pasajero esta profundamente dormido o aislado del ruido exterior, sus sensaciones son otras y por ello algunos pueden viajar cuando toman pepas para dormir. Otros pasajeros con perfil controladores, no pueden dormir, porque piensan que si pasa algo, no se van a dar cuenta y no van a poder hacer algo. Esta situación es más frecuente de lo esperado en hombres y mujeres con perfil ejecutivo y gerencial.

Las sensaciones de movimiento sin control de un avión, durante las turbulencias, producen un efecto similar al generado por un temblor, el cual hace que se mueva la tierra; observen la alta correlación que hay entre estas dos situaciones. En las dos, NO hay control alguno por parte de la persona sujeta a dicha vivencia; hay total incapacidad por hacer algo y por supuesto en el temblor se desconoce la respuesta de los materiales a la reacción física y/o si, la resistencia de los mismos al movimiento permitirán que resista un edicicio antes de caérse, por ello se cree que en una turbulencia se podría llegar a desarmar el avión en vuelo, debido a las fuertes sacudidas.

El conocer en cada caso la jerarquia de factores de alarma, nos ayudarán a trabajar la reducción del miedo a volar y en especial, para elaborar un plan de acción a nivel de la terapia, para conocer y luego aprender a manejar, las condiciones normales y anormales de un vuelo.

Reducir el miedo a volar es posible y ya lo venimos haciendo en Colombia.

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